Eso decía un jefe mío. Y posiblemente no le faltara razón. Estuve una vez en un equipo con una rotación bastante superior a la media de la empresa. Cada despedida tenía un motivo diferente, unos iban a una empresa, otros a hacer un máster, otros se iban para Madrid ... solo había una cosa en común, que alguien les había hecho una oferta y les había pillado con el ánimo adecuado para aceptarla.
Ese es el caso en mi empresa actual. Y los motivos son parecidos. Un proyecto inicialmente muy interesante en el que la gente empieza a perder la fe. Como ya dije en una entrada anterior, para bien o para mal ya le queda poco a la incertidumbre. Pero esta semana he pensado que incluso aunque sea para bien, lo mismo no es tan para bien como yo pensaba.
Si algo ha demostrado esta "crisis" es que hay personas en puestos de relevancia que no han estado a la altura. Eso puede ser clave en un futuro cercano. Yo me encuentro muy a gusto en el trabajo y no he buscado nada hasta el momento. Pero además del presente hay que tener en cuenta el futuro. Hasta ahora pensaba que el futuro en la empresa podía ser brillante. Ahora no lo tengo tan claro. No es que lo descarte, pero no lo tengo tan claro.
Para que lo tuviera claro debería haber cambios importantes en esos puestos de los que hablaba. Y esos cambios posiblemente también entrañarían cambios en otros puestos menos importantes. De lo contrario, no saldremos fortalecidos de la crisis, simplemente habremos vivido hasta que llegue la siguiente. Lo cual, por otro lado, quizás tampoco fuera tan malo. En mi caso particular me permitiría seguir desarrollando una serie de capacidades que pueden ser importantes en mi futuro profesional.
Veremos qué pasa. A la incertidumbre sigue quedándole poco. Cada vez menos.
Un saludo, Domingo.
sábado, 16 de marzo de 2019
sábado, 9 de marzo de 2019
El poder de la reclamación
Esta semana recordé que todavía no había recibido ninguna noticia de la cancelación registral así que pregunté. La respuesta fue la misma que hace un mes. Es decir, tres meses después de iniciar un trámite que solo debe llevar dos o tres semanas, un mes a lo sumo, todavía no sabía nada. Me dijeron que seguía "incidentado" y que al día siguiente llamarían a la sucursal para ver cuál era el problema.
Contesté que la situación no me parecía de recibo y que quería poner una reclamación. Entonces me pidieron esperar al día siguiente para aclarar cuál era el problema con el fin de no tener que presentar la susodicha reclamación. Todo esto, por correo electrónico, he de decir. Me prometieron mantenerme informado de cualquier avance y le dije que esa era la respuesta que hubiera esperado hace un mes cuando pregunté por primera vez. Le dije que la única respuesta que iba a admitir al día siguiente era cuándo recibiría la documentación. Me volvieron a repetir que al día siguiente llamarían a la oficina y en eso quedó la cosa.
Por la mañana, me llamó la directora de la sucursal donde tuve la cuenta que cancelé, precisamente, por el mal trato recibido. Me dijo que el problema era que yo no había enviado la nota simple actualizada. Contesté que estaba 99,9% seguro de que sí lo había hecho pues recordaba que el comprador me la había enviado por Whatsapp y reiteré de nuevo que el trato, tanto por parte de la oficina como por la gestoría era nefasto. Me dio como opciones que ellos pidieran la nota simple pero me dijo que me saldría más barato si lo hacía yo. En ese momento contesté que, después del trato, lo mínimo que debían hacer unos u otros era pedir la nota simple ellos pero que estaba tan harto de tratar con la entidad que lo único que quería era que aquello se acabara y que solo quería hablar con la gestoría, no con la oficina. Me dijo que quería estar al tanto para asegurare de que se solucionaba la situación y de que enviaría un correo tanto al gestor como a mí.
Acabada la conversación miré el correo en el móvil y pude ver que, efectivamente, había enviado la nota simple hacía más de tres meses. Recibí el correo de la directoria diciendo que habíamos aclarado que faltaba la nota simple y que yo la enviaría. A dicho correo respondí que había comprobado que la envié hacía más de tres meses (les cité el correo incluyendo la fecha) y si no les valía, era por su culpa por lo que no iba a enviar ninguna más. Pedí hojas de reclamaciones tanto a unos como otros.
Me contestaron que ya la habían encontrado pero que me habían dicho en su momento que no se veía bien los ficheros al imprimirlo. Motivo que, imagino, consideraban suficiente para echarme a mí la culpa de la espera y la falta de comunicación. Ese correo, a su vez, me hizo recordar y así se lo dije. Efectivamente me llamó la señorita de nombre inglés hacía tres meses para decirme que no se veía bien al imprimirlo. En aquel momento le transmití que las imágenes se veían perfectamente tanto en móvil como en ordenador y que pidiera a alguien de soporte informático que se lo imprimiera si ella no sabía. Comentó que estaba muy ocupada y no podía ponerse a hacer pruebas y yo respondí que en ese caso lo enviara tal cual por correo electrónico a la gestoría y que fueran ellos los que lo solucionaran.
Para acabar, volví a reiterar que quería poner la reclamación tanto a la oficina como a la gestoría. Me dijeron que tenía que ir a la oficina y pedir allí las hojas de reclamación. Como no quería ir a la oficina, lejos de donde vivo, llamé al número gratuito de la oficina de consumo y me dijeron que podía rellenarla online y enviar una copia certificada al establecimiento. Lo comenté por correo con la directoria y pedí que me enviaran la dirección y persona de contacto para enviar el correo certificado. Lo hicieron y, poco después, me comentó que la gestoría solo podía tratar con la oficina y que le habían pedido que les enviara a ellos la nota simple y ellos la enviarían a la gestoría.
No sé si decir que era lo que había estado esperando, pero casi. Yo no tengo ningún vínculo, ningún producto contratado con la oficina y por lo tanto ninguna obligación de hacer lo que decían. En todo caso enviaría la nota simple a la gestoría y si querían estar al tanto de la evolución, debían llamar diariamente a la gestoría. No recibí ningún tipo de respuesta.
Con respecto a la gestoría, pedí reiteradamente que me enviaran la dirección para la reclamación. Sin éxito. Envié un correo a correo electrónico de información y me respondieron pidiendo más datos para poder saber de qué caso se trataba. Al día siguiente, me llamó el gestor.
Me comentó que si no había pedido la nota simple, que no lo hiciera pues buscarían la forma de que no fuera necesario. Tras manifestarle de nuevo mi decepción tanto con unos como con otros, le dije que no presentaría la reclamación si me garantizaba cuándo recibiría la documentación. En este caso, según parece, firmarán en notario el viernes próximo y debería recibir la documentación a la semana siguiente. Eso sí, le dije que presentaría la reclamación contra la oficina, lo que haré a la primera oportunidad que tenga. La directora se alegrará porque, según me dijo, hacía falta más gente como yo que presentara reclamaciones para que las cosas funcionaran mejor. No sé si era parte de la respuesta enlatada o si era ironía. En cualquier caso no me importó. Con su pan se la coma la buena mujer.
No sé qué es una mayor pena si tener que las cosas solo se muevan a base de amenazas de reclamaciones o que cuando no solo amenazas sino que las presentas, nada cambie.
Un saludo, Domingo.
Contesté que la situación no me parecía de recibo y que quería poner una reclamación. Entonces me pidieron esperar al día siguiente para aclarar cuál era el problema con el fin de no tener que presentar la susodicha reclamación. Todo esto, por correo electrónico, he de decir. Me prometieron mantenerme informado de cualquier avance y le dije que esa era la respuesta que hubiera esperado hace un mes cuando pregunté por primera vez. Le dije que la única respuesta que iba a admitir al día siguiente era cuándo recibiría la documentación. Me volvieron a repetir que al día siguiente llamarían a la oficina y en eso quedó la cosa.
Por la mañana, me llamó la directora de la sucursal donde tuve la cuenta que cancelé, precisamente, por el mal trato recibido. Me dijo que el problema era que yo no había enviado la nota simple actualizada. Contesté que estaba 99,9% seguro de que sí lo había hecho pues recordaba que el comprador me la había enviado por Whatsapp y reiteré de nuevo que el trato, tanto por parte de la oficina como por la gestoría era nefasto. Me dio como opciones que ellos pidieran la nota simple pero me dijo que me saldría más barato si lo hacía yo. En ese momento contesté que, después del trato, lo mínimo que debían hacer unos u otros era pedir la nota simple ellos pero que estaba tan harto de tratar con la entidad que lo único que quería era que aquello se acabara y que solo quería hablar con la gestoría, no con la oficina. Me dijo que quería estar al tanto para asegurare de que se solucionaba la situación y de que enviaría un correo tanto al gestor como a mí.
Acabada la conversación miré el correo en el móvil y pude ver que, efectivamente, había enviado la nota simple hacía más de tres meses. Recibí el correo de la directoria diciendo que habíamos aclarado que faltaba la nota simple y que yo la enviaría. A dicho correo respondí que había comprobado que la envié hacía más de tres meses (les cité el correo incluyendo la fecha) y si no les valía, era por su culpa por lo que no iba a enviar ninguna más. Pedí hojas de reclamaciones tanto a unos como otros.
Me contestaron que ya la habían encontrado pero que me habían dicho en su momento que no se veía bien los ficheros al imprimirlo. Motivo que, imagino, consideraban suficiente para echarme a mí la culpa de la espera y la falta de comunicación. Ese correo, a su vez, me hizo recordar y así se lo dije. Efectivamente me llamó la señorita de nombre inglés hacía tres meses para decirme que no se veía bien al imprimirlo. En aquel momento le transmití que las imágenes se veían perfectamente tanto en móvil como en ordenador y que pidiera a alguien de soporte informático que se lo imprimiera si ella no sabía. Comentó que estaba muy ocupada y no podía ponerse a hacer pruebas y yo respondí que en ese caso lo enviara tal cual por correo electrónico a la gestoría y que fueran ellos los que lo solucionaran.
Para acabar, volví a reiterar que quería poner la reclamación tanto a la oficina como a la gestoría. Me dijeron que tenía que ir a la oficina y pedir allí las hojas de reclamación. Como no quería ir a la oficina, lejos de donde vivo, llamé al número gratuito de la oficina de consumo y me dijeron que podía rellenarla online y enviar una copia certificada al establecimiento. Lo comenté por correo con la directoria y pedí que me enviaran la dirección y persona de contacto para enviar el correo certificado. Lo hicieron y, poco después, me comentó que la gestoría solo podía tratar con la oficina y que le habían pedido que les enviara a ellos la nota simple y ellos la enviarían a la gestoría.
No sé si decir que era lo que había estado esperando, pero casi. Yo no tengo ningún vínculo, ningún producto contratado con la oficina y por lo tanto ninguna obligación de hacer lo que decían. En todo caso enviaría la nota simple a la gestoría y si querían estar al tanto de la evolución, debían llamar diariamente a la gestoría. No recibí ningún tipo de respuesta.
Con respecto a la gestoría, pedí reiteradamente que me enviaran la dirección para la reclamación. Sin éxito. Envié un correo a correo electrónico de información y me respondieron pidiendo más datos para poder saber de qué caso se trataba. Al día siguiente, me llamó el gestor.
Me comentó que si no había pedido la nota simple, que no lo hiciera pues buscarían la forma de que no fuera necesario. Tras manifestarle de nuevo mi decepción tanto con unos como con otros, le dije que no presentaría la reclamación si me garantizaba cuándo recibiría la documentación. En este caso, según parece, firmarán en notario el viernes próximo y debería recibir la documentación a la semana siguiente. Eso sí, le dije que presentaría la reclamación contra la oficina, lo que haré a la primera oportunidad que tenga. La directora se alegrará porque, según me dijo, hacía falta más gente como yo que presentara reclamaciones para que las cosas funcionaran mejor. No sé si era parte de la respuesta enlatada o si era ironía. En cualquier caso no me importó. Con su pan se la coma la buena mujer.
No sé qué es una mayor pena si tener que las cosas solo se muevan a base de amenazas de reclamaciones o que cuando no solo amenazas sino que las presentas, nada cambie.
Un saludo, Domingo.
sábado, 2 de marzo de 2019
2 weeks 2 late?
Esta semana ha sido Semana Blanca en Málaga (y algunas otras provincias de Andalucía). Muchos de mis compañeros no han venido a trabajar porque se tenían que quedar en casa a cuidar de sus hijos sin colegio. Algunos solo vinieron ayer viernes, otros solo a principio de semana. En cualquier caso, ayer analizábamos con el dueño de la empresa, en pétit comité, el futuro a muy muy corto plazo, a medio y a largo.
Partiendo de que a medio plazo la viabilidad debería estar asegurada, el problema y la urgencia son las próximas semanas. El próximo mes, diría yo. Mucha gente ha abandonado la empresa en el último año a causa de la incertidumbre y sería un problema que las buenas noticias llegaran dos semanas tarde. Las noticias recibidas en la última semana hacen pensar que en cuestión de un par de semanas todo puede arreglarse. Esperemos que así sea.
Por lo demás, sigo pensando que la empresa puede tener futuro a poco que no se cometan los mismos errores que se han cometido en el último par de años. Y además, es un sitio en el que se trabaja a gusto y en el que puedo ampliar mis oportunidades de carrera para los próximos años. Ahora solo queda esperar que sea para los próximos años y no para los próximos días. Hay que tener confianza en el Tío Sam.
Un saludo, Domingo.
Partiendo de que a medio plazo la viabilidad debería estar asegurada, el problema y la urgencia son las próximas semanas. El próximo mes, diría yo. Mucha gente ha abandonado la empresa en el último año a causa de la incertidumbre y sería un problema que las buenas noticias llegaran dos semanas tarde. Las noticias recibidas en la última semana hacen pensar que en cuestión de un par de semanas todo puede arreglarse. Esperemos que así sea.
Por lo demás, sigo pensando que la empresa puede tener futuro a poco que no se cometan los mismos errores que se han cometido en el último par de años. Y además, es un sitio en el que se trabaja a gusto y en el que puedo ampliar mis oportunidades de carrera para los próximos años. Ahora solo queda esperar que sea para los próximos años y no para los próximos días. Hay que tener confianza en el Tío Sam.
Un saludo, Domingo.
sábado, 23 de febrero de 2019
Esperando en la barbacoa (Soneto aleatorio)
Veo Flamear carbón que calienta el hierro,
Las ascuas Cantantes, crepitan rancias.
Tras comer su Zanahoria espera el perro,
Pensando cómo Evadir mi vigilancia.
Se siente Ganador, huirá en moto,
Tras haber ejecutado el certero Ataque,
Chuleta al Sótano, esquivar el jaque,
Jaque mate, hacerlo solo y sin Copiloto.
Esperará ver Sonarse al dueño
O a que entable Conversación
Y al Iphone se le acabe la Batería.
¡Santa Paloma! ¡La vida es sueño!
Un S.O.S. carente ya de solución,
Y ni el Hueso queda ya, !vaya alegría¡
Un saludo, Domingo.
Las ascuas Cantantes, crepitan rancias.
Tras comer su Zanahoria espera el perro,
Pensando cómo Evadir mi vigilancia.
Se siente Ganador, huirá en moto,
Tras haber ejecutado el certero Ataque,
Chuleta al Sótano, esquivar el jaque,
Jaque mate, hacerlo solo y sin Copiloto.
Esperará ver Sonarse al dueño
O a que entable Conversación
Y al Iphone se le acabe la Batería.
¡Santa Paloma! ¡La vida es sueño!
Un S.O.S. carente ya de solución,
Y ni el Hueso queda ya, !vaya alegría¡
Un saludo, Domingo.
sábado, 16 de febrero de 2019
Picassiano
Dicen que Picasso trabajaba con gran afán. Quería que cuando viniera la inspiración, esta le llegara trabajando. Hace años, tuve un compañero de trabajo del ramo "artístico". Es una de estas personas que pinta de maravilla, diseña, compone música o todo a la vez. Una de esas personas capaces de diseñar una hermosa web pero que muy probablemente no sería capaz de hacerla funcionar. Para eso están los desarrolladores.
Esta persona comentó en un momento dado que llevar corbata coartaba su creatividad. No se encontraba a gusto y estando incómodo no se podía dar rienda suelta a la creación. Yo no estaba de acuerdo. Para mí, que tu valía personal la pueda definir la ropa que lleves puesta es una forma de minusvalorarse. Es como si un campeón olímpico de 100m se enfunda un esmoquin. Vale que no pueda batir un récord, pero no debería olvidársele correr así de repente.
Esta semana tuvimos una discusión parecida, solo que yo no participé. El dueño de la empresa, americano, se quejaba de que la gente tardaba mucho en desayunar y después no se iba más tarde. Personas de relevancia de la empresa argumentaban que la gente trabajaba cuando tenía que hacerlo, se quedaba más tarde otros días y cumplían con su trabajo. De hecho, les gustaba que la empresa fuera así y, si las condiciones cambiaban y había que llevar traje, sus aptitudes creativas se resentirían tanto como para acabar dejando la empresa. Ellos no trabajarían en una empresa en la que se controlara al minuto lo que hicieran los trabajadores.
Yo no entré en el fondo de la discusión. Simplemente comenté que era responsabilidad suya (de los jefes) el saber cómo eran sus trabajadores y si alguno no trabajaba al nivel que ellos esperaban, entonces debían tomar las medidas oportunas.
Sin embargo, sí creo que hay gente que trabaja menos que yo. Y en algunos casos de forma muy evidente. En mi caso, yo me limito a trabajar con una filosofía más cercana a la que los americanos quieren (otra cosa diferente es la que practiquen) que a la de los jefes locales. Mi trabajo, como el de muchos otros, tienen una cierta componente de "inspiración". De repente se te puede ocurrir esa idea que te facilita la vida.
Y tal como decía Picasso, espero que la inspiración me coja trabajando. Ahora me han dicho que me van a poner un ayudante y me pidieron el visto bueno. Dije que sí y solo pedí una cosa, que llegue con ganas. Con ganas de trabajar. Hará cosas que yo hago actualmente y yo podré dedicarme a hacer otras que ahora, por falta de tiempo, no puedo hacer.
Un saludo, Domingo.
Esta persona comentó en un momento dado que llevar corbata coartaba su creatividad. No se encontraba a gusto y estando incómodo no se podía dar rienda suelta a la creación. Yo no estaba de acuerdo. Para mí, que tu valía personal la pueda definir la ropa que lleves puesta es una forma de minusvalorarse. Es como si un campeón olímpico de 100m se enfunda un esmoquin. Vale que no pueda batir un récord, pero no debería olvidársele correr así de repente.
Esta semana tuvimos una discusión parecida, solo que yo no participé. El dueño de la empresa, americano, se quejaba de que la gente tardaba mucho en desayunar y después no se iba más tarde. Personas de relevancia de la empresa argumentaban que la gente trabajaba cuando tenía que hacerlo, se quedaba más tarde otros días y cumplían con su trabajo. De hecho, les gustaba que la empresa fuera así y, si las condiciones cambiaban y había que llevar traje, sus aptitudes creativas se resentirían tanto como para acabar dejando la empresa. Ellos no trabajarían en una empresa en la que se controlara al minuto lo que hicieran los trabajadores.
Yo no entré en el fondo de la discusión. Simplemente comenté que era responsabilidad suya (de los jefes) el saber cómo eran sus trabajadores y si alguno no trabajaba al nivel que ellos esperaban, entonces debían tomar las medidas oportunas.
Sin embargo, sí creo que hay gente que trabaja menos que yo. Y en algunos casos de forma muy evidente. En mi caso, yo me limito a trabajar con una filosofía más cercana a la que los americanos quieren (otra cosa diferente es la que practiquen) que a la de los jefes locales. Mi trabajo, como el de muchos otros, tienen una cierta componente de "inspiración". De repente se te puede ocurrir esa idea que te facilita la vida.
Y tal como decía Picasso, espero que la inspiración me coja trabajando. Ahora me han dicho que me van a poner un ayudante y me pidieron el visto bueno. Dije que sí y solo pedí una cosa, que llegue con ganas. Con ganas de trabajar. Hará cosas que yo hago actualmente y yo podré dedicarme a hacer otras que ahora, por falta de tiempo, no puedo hacer.
Un saludo, Domingo.
sábado, 9 de febrero de 2019
Para bien o para mal
Para bien o para mal, a la situación de incertidumbre laboral, parece que le queda poco. Esta semana hemos recibido un par de noticias turbadoras que no han podido contrarrestar las enésimas promesas de que todo se va a solucionar.
Yo soy de natural positivo y siempre he pensado que atravesábamos un momentáneo mar revuelto pero que el GPS anunciaría calma chicha pronto. Sin embargo, el clima se resistía a cambiar y, sin ser en absoluto irrespirable, sí que sembraba las dudas sobre el futuro. Esta semana hemos tenido la última noticia ... la última hasta que tengamos la noticia de la semana próxima ... o la siguiente o la siguiente. Porque, sin duda, alguna noticia llegará.
Y será para bien; mi naturaleza positiva me dice que será para bien. Aunque también pudiera ser que no lo sea. Nada hay seguro en esta vida. Pero en la eventualidad de que así fuera, al menos yo tendré muy claro que he trabajado y trabajo día a día como si todo fuera a salir bien. Como si dependiera de mí el hecho de que vaya a aparecer cara o cruz. Como decía aquel viejo cuento, operando al paciente como si este estuviera vivo y no como si estuviera casi muerto.
Es la única garantía de mi trabajo que puede tener mi empleador actual o uno futuro. Una vez que firmo mi contrato mi compromiso es absoluto y solamente si se produjera una quiebra absoluta de la confianza mutua, cambiaría esta situación.
Eso, por supuesto, no es incompatible con poder recibir una oferta más tentadora de una tercera parte. Eso pasó hace algo más de un año. Recibí una oferta para un proyecto que creía muy interesante y la acepté. Presenté mi carta de renuncia en mi empresa anterior y estuve trabajando allí con el mismo compromiso que siempre hasta el último minuto. Esto, por ahora, no ha pasado pero en la industria en la que trabajo tampoco es descartable que pase. Complicado sí, pero descartable no.
El tiempo dirá lo que pasa. Por el momento, para bien o para mal, parece que a la incertidumbre le podría quedar poco tiempo.
Un saludo, Domingo.
Yo soy de natural positivo y siempre he pensado que atravesábamos un momentáneo mar revuelto pero que el GPS anunciaría calma chicha pronto. Sin embargo, el clima se resistía a cambiar y, sin ser en absoluto irrespirable, sí que sembraba las dudas sobre el futuro. Esta semana hemos tenido la última noticia ... la última hasta que tengamos la noticia de la semana próxima ... o la siguiente o la siguiente. Porque, sin duda, alguna noticia llegará.
Y será para bien; mi naturaleza positiva me dice que será para bien. Aunque también pudiera ser que no lo sea. Nada hay seguro en esta vida. Pero en la eventualidad de que así fuera, al menos yo tendré muy claro que he trabajado y trabajo día a día como si todo fuera a salir bien. Como si dependiera de mí el hecho de que vaya a aparecer cara o cruz. Como decía aquel viejo cuento, operando al paciente como si este estuviera vivo y no como si estuviera casi muerto.
Es la única garantía de mi trabajo que puede tener mi empleador actual o uno futuro. Una vez que firmo mi contrato mi compromiso es absoluto y solamente si se produjera una quiebra absoluta de la confianza mutua, cambiaría esta situación.
Eso, por supuesto, no es incompatible con poder recibir una oferta más tentadora de una tercera parte. Eso pasó hace algo más de un año. Recibí una oferta para un proyecto que creía muy interesante y la acepté. Presenté mi carta de renuncia en mi empresa anterior y estuve trabajando allí con el mismo compromiso que siempre hasta el último minuto. Esto, por ahora, no ha pasado pero en la industria en la que trabajo tampoco es descartable que pase. Complicado sí, pero descartable no.
El tiempo dirá lo que pasa. Por el momento, para bien o para mal, parece que a la incertidumbre le podría quedar poco tiempo.
Un saludo, Domingo.
sábado, 2 de febrero de 2019
El día más deprimente de mi vida
Tras dos semanas de congestión nasal ininterrumpida pedí cita con el médico. Le comenté que me pasaba muy a menudo, como una vez al mes. Y que hace un par de años estuve 6 meses así. El médico comentó que podía ser alergia a pesar de que hace dos años me hice las pruebas y salió todo negativo. Me recetó antihistamínicos durante una semana.
Una semana después, volví a pedir cita porque no había casi mejoría. La respuesta fue que no había que descartar la alergia y que doblaba la dosis. Eso sí, me aconsejó pedir cita con el otorrino por si no solo era alergia sino que además había algún tipo de componente físico. Además, me dobló la dosis del antihistamínico.
Al día siguiente había hueco con la otorrino y pedí cita. Volví a repetir brevemente todo y ella utilizó esa pequeña lupa metálica que utilizan para inspeccionar las cavidades nasales. Me dijo que, sin duda, era alérgico. Me mandó un tratamiento de choque y volver al mes para ver la evolución. Aquella noche fue la noche más deprimente de mi vida, probablemente.
¿Por qué? Pues muy sencillo, la cena de aquella noche fue ligera. Al mediodía había comido con unos amigos, excompañeros de trabajo y por la noche no tenía mucha hambre. Así pues, en mi mesa se encontraron en aquel momento una taza con caldo y al lado una servilleta con 5 pastillas y la sensación de que, aunque todavía soy joven, este era el futuro que me esperaba. De aquí no vamos a ir a mejor. A ver , momentáneamente sí. De hecho en un par de días la congestión había cedido casi al completo. Pero es de esperar que esto no siempre sea así y a esta gotera vayan sucediéndole otras de forma que la fotografía de la servilleta con pastillas acabará siendo más familiar para mí de lo que yo me gustaría.
No solo eso, ayer jugué al pádel, esta mañana al fútbol ... físicamente me encuentro bien, bastante mejor que hace solo dos o tres semanas. Habrá que ir aprovechando esos momentos hasta que lleguen aquellos otros.
Por cierto, a juzgar por el informe la doctora era disléxica. El informe estaba lleno de palabras con un par de letras intercambiadas. Eso en sí no me causó ningún tipo de zozobra. Posiblemente se trate de una profesional inmaculada. Posiblemente se tendría que esforzar más que otros compañeros que no fueran disléxicos (si es que ella realmente lo es). Pero lo que sí me causó cierta desazón es que es muy fácil escribir en, por ejemplo, Word o en un navegador con corrector de ortografía y después pegar en el informe. Eso debe ser más fácil que sacarse una carrera, ¿no?.
Un saludo, Domingo.
Una semana después, volví a pedir cita porque no había casi mejoría. La respuesta fue que no había que descartar la alergia y que doblaba la dosis. Eso sí, me aconsejó pedir cita con el otorrino por si no solo era alergia sino que además había algún tipo de componente físico. Además, me dobló la dosis del antihistamínico.
Al día siguiente había hueco con la otorrino y pedí cita. Volví a repetir brevemente todo y ella utilizó esa pequeña lupa metálica que utilizan para inspeccionar las cavidades nasales. Me dijo que, sin duda, era alérgico. Me mandó un tratamiento de choque y volver al mes para ver la evolución. Aquella noche fue la noche más deprimente de mi vida, probablemente.
¿Por qué? Pues muy sencillo, la cena de aquella noche fue ligera. Al mediodía había comido con unos amigos, excompañeros de trabajo y por la noche no tenía mucha hambre. Así pues, en mi mesa se encontraron en aquel momento una taza con caldo y al lado una servilleta con 5 pastillas y la sensación de que, aunque todavía soy joven, este era el futuro que me esperaba. De aquí no vamos a ir a mejor. A ver , momentáneamente sí. De hecho en un par de días la congestión había cedido casi al completo. Pero es de esperar que esto no siempre sea así y a esta gotera vayan sucediéndole otras de forma que la fotografía de la servilleta con pastillas acabará siendo más familiar para mí de lo que yo me gustaría.
No solo eso, ayer jugué al pádel, esta mañana al fútbol ... físicamente me encuentro bien, bastante mejor que hace solo dos o tres semanas. Habrá que ir aprovechando esos momentos hasta que lleguen aquellos otros.
Por cierto, a juzgar por el informe la doctora era disléxica. El informe estaba lleno de palabras con un par de letras intercambiadas. Eso en sí no me causó ningún tipo de zozobra. Posiblemente se trate de una profesional inmaculada. Posiblemente se tendría que esforzar más que otros compañeros que no fueran disléxicos (si es que ella realmente lo es). Pero lo que sí me causó cierta desazón es que es muy fácil escribir en, por ejemplo, Word o en un navegador con corrector de ortografía y después pegar en el informe. Eso debe ser más fácil que sacarse una carrera, ¿no?.
Un saludo, Domingo.
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